jueves, 4 de diciembre de 2008

Santa Negritud, la raíz olvidada: Danza de Diablos de Chicometepec, Oaxaca

Hasta ahora en este espacio hemos visto videos de los Diablos de Santiago Collantes... en esta ocasión admiraremos la versión de la Danza de Diablos de la comunidad del Ciruelo, también de la Costa Chica de Oaxaca, pero antes echémosle una revisada al programa de mano del Festival Santa Negritud, la raíz olvidada, dicho evento se llevó a cabo en la UNAM durante la segunda quincena de noviembre. Ojalá haya muchos más...

“Las danzas, ya sean con motivos rituales, de remembranza colonial, de conquista o simplemente de ridiculización, son expresiones que siempre estarán presentes en la cultura de nuestros pueblos. A través de las danzas se expresan diversos sentires, asumiendo roles y actitudes de acuerdo al personaje interpretado.

La Danza de los Diablos es una costumbre del pueblo de La Boquilla de Chicometepec, Oax. Se originó desde tiempos muy remotos, con una celebración de las fiestas del día de muertos; según, ese día, el pueblo tenía que estar alegre, entonces un señor organizó en el pueblo la danza, aunque no fue su propia idea, desde mucho tiempo antes ya se bailaba en la comunidad, pero desafortunadamente no se crearon las estrategias que permitieran la preservación de la danza, por lo que poco a poco fue quedando en el olvido, hasta perderse totalmente. Los Diablos es ejecutada por los jóvenes de la comunidad quienes obedecen al responsable o encabezado de la danza, en los momentos de efectuar los ensayos, es el encabezado o “terrón” los reúne haciendo tocar un cuerno de res.

Su vestuario esta compuesto por una indumentaria vieja, deshilachada y que en ocasiones es usada al revés, rota, sucia y generalmente usan los colores negros, rojos y blancos. Para hacer sentir la vigorosidad de sus pasos usan zapatos, estos al igual que la ropa son muy viejos.

Lo más destacado, elaborado e impresionante del atuendo es la máscara, con frecuencia zoomórfica, que ostenta largos bigotes y barbas confeccionados con crines y colas de caballo, son hechas de cartón y se les unta cera o se cubre con carona (avío) para que no se deterioren fácilmente y para que el sudor no las deshaga, aunque muchos evitan estas situaciones confeccionando su máscara con piel de venado, sin duda el elemento de mayor contenido simbólico”

Tomado del programa de mano del Festival “Santa negritud, la raíz olvidada”. Prof. Israel Reyes Larrea
http://www.xquenda.com/

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Los Diablos representan el espíritu de los muertos, son “Diablos de reposo” en oposición a los verdaderos Diablos del infierno

La herencia africana se manifiesta en primer lugar en los instrumentos musicales que la acompañan: la llamada “charrasca”, que es una quijada de caballo o de burro, con las piezas dentarias flojas y en ocasiones pintadas de rojo o verde; el bote, hecho de un calabazo en cuya parte superior se coloca un parche de cuero de chivo, en el centro del cual se fija una vara móvil, la cuál se unta con cera de Campeche y al frotarla rítmicamente produce un sonido bajo parecido al rugir de un felino, el tercer instrumento antiguamente era el violón, actualmente sustituido por la armónica. A los instrumentos básicos habría que agregar la matraca y las espuelas que lleva a veces el “diablo viejo”, el cencerro que puede portar otro de los diablos y las corcholatas aplastadas que en ocasiones también se cualgan en las ropas viejas.



Referencias:

Fonoteca del INAH, Testimonio musical de México, CD Número 33, Soy negro de la costa... música y poesía afromestiza de la Costa Chica.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Festival Santa Negritud, la raíz olvidada: Baile de Artesa de la comunidad del Ciruelo, Oaxaca

SONES DE ARTESA, EFRÉN MAYRÉN SANTOS


Hasta hace unos 50 años, el fandango de artesa se extendía por diferentes comunidades de la Costa Chica con bastante vigencia, sin embargo, actualmente sólo quedan dos agrupaciones en la zona que conservan esta tradición: una en San Nicolás Tolentino (Guerrero) y la otra en El Ciruelo, Oaxaca. Si bien se conservan artesas en otros puntos de la región, esto no supone la presencia de esta tradición en dichos lugares.

El repertorio inicial de los músicos de El Ciruelo fue “Aprendido” del repertorio tradicional de artesa de San Nicolás. Según informa Efrén Mayrén, “copiaron” la música de una grabación hecha por los músicos de San Nicolás que se encontraba en la radio del Instituto Nacional Indigenista en Jamiltepec. De tal repertorio se retomaron sólo algunos sones, pues el mismo Efrén Mayrén integró posteriormente sones nuevos de su autoría; así, el repertorio de El Ciruelo consta por ahora de: “La Petenera”, “La Malagueña”, “El Vagabundo”, “Mariquita María”, “La Cucaracha”, “El Zapatero”, “El Chile Suelto”, “El Pescador”, “Eventos de Negros”, “Amor de Pobre”. Los tres primeros son tradicionales.

Tomado del programa de mano del Festival Santa Negritud, la raíz olvidada

http://www.xquenda.com/


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Baile o Fandango de Artesa

El video que vimos anteriormente muestra el trabajo de rescate del Son de Artesa que ha llevado a cabo Don Efrén Mayren Santos en la comunidad del Ciruelo en Oaxaca, como el mismo menciona, su origen se remonta a la colonia... existen incluso relatos de cronistas e historiadores de finales del siglo XIX en los que se hace una clara referencia a una forma de baile sui generis sobre “una tarima, canoa o artesa”, llevada a cabo en los “bureos” o “fandangos” por los negros.

La artesa se describe como un tronco de madera ahuecado, elaborado preferentemente de madera de parota en forma de tortuga con cabeza y cola rudimentaria y sobre de la cual se bailaba por parejas. Se menciona en dichos documentos de la época que los “fandangos” se llevaban a cabo en eventos como matrimonios y velorios de “angelitos”, así como en las fiestas religiosas de las comunidades de la llamada Costa Chica. La artesa era colocada bajo la sombra de una Ceiba, o bien se elaboraba una enramada que le proporcionara sombra, cuando se trataba de una boda la enramada se levantaba a un lado del tálamo nupcial, los novios debían comenzar el baile para posteriormente dejar que los mas experimentados subieran a la artesa, el resto de los invitados y sobre todos los menos hábiles bailaban en el suelo, alrededor de la artesa.

Los instrumentos que solían acompañar este baile son: el arpa (actualmente en desuso, a excepción de Cruz Grande Guerrero), sustituida posteriormente por el violín; un tambor rectangular de un solo parche de cuero de venado, un guaje rayado que era raspado por una varita de madera, un cántaro para el tamboreo (con una toalla en la boca), la charrasca, un bajo de espigas y una guitarra quinta o jarana.

Como ya se menciono, sobre la artesa bailaba una sola pareja, casi siempre descalza, con sus pies llevaba el ritmo al unísono con el golpe del tambor. Al bailar el hombre se mantenía erguido, con la cabeza y el tronco sin movimiento y los brazos sueltos, la mujer se desenvolvía con cierto aire de desenfado y con mucho mayor movimiento en todo el cuerpo, levantando y moviendo la falda.

Entre los géneros más antiguos del repertorio musical que se interpretaba en la época se menciona: la zamba, la angora rumbera, la malagueña, la petenera, la chilena, la indita, así como jarabes y sones como el de Los panaderos. Actualmente varios de ellos se siguen tocando y bailando, aunque ya no con la dotación instrumental tradicional ni sobre la artesa.

Referencias:
Fonoteca del INAH, Colección Testimonio Musical de México, CD Número 33. Soy Negro de la Costa... Música y poesía afromestiza de la Costa Chica.